La ciencia, las patentes y sus dueños
Sigue los enlaces en color AZUL y encontrarás definiciones, videos y otros artículos.
¿Quiénes son los dueños de la ciencia?
¿Los científicos, los gobiernos o multinacionales que financian los descubrimientos, la humanidad al completo? Lo cierto es que el dueño de un descubrimiento científico es, ni más ni menos, quien lo patenta.
El objeto de las patentes
Como siempre, algo cambió
Las patentes a un límite absurdo
Se está frenando la capacidad de crear.
No se puede patentar la naturaleza ¿o si?
Todo esto, que en principio parece sólo un problema económico y de gestión del conocimiento, llega a dar un poco de miedo con las patentes farmacéuticas. El hecho de que bajo ningún concepto, ni siquiera en casos de emergencia sanitaria internacional, se oblige a las grandes farmacéuticas a liberar determinadas patentes, puede acabar por poner la salud de millones de personas en manos de una empresa privada. Podrían salvarse cientos de miles de vidas al día si, por ejemplo, los países del Tercer Mundo pudieran fabricar medicamentos genéricos para cubrir las necesidades sanitarias más urgentes de la población. Y no podemos olvidar que, una vez descifrado el genoma humano y empezadas las investigaciones a partir de nuestro propio ADN, el camino queda allanado para que alguna empresa intente patentar una secuencia de nuestros genes, una proteína derivada de ellos o cualquier otra cosa que, en el fondo y por mucho que los investigadores se quieran arrogar méritos, no tiene más autor que la propia naturaleza.
Se le está colocando freno al asunto.
Afortunadamente, en algunos lugares la Justicia está parando los pies de estos que, en el fondo, no son más que especuladores dispuestos a apostar sobre la vida y la muerte de las personas. Hace sólo dos meses la empresa de biotecnología Myriad Genetics y la oficina de patentes de EEUU fue condenada por patentar dos genes humanos relacionados con el cáncer de mama y ovarios. La presencia de estos genes es un indicador para las mujeres que los portan de que tienen entre un 40% y un 85% de posibilidades de enfermar de estos tipos de cáncer. Myriad Genetics los patentó hace 15 años, y desde entonces han comercializado en exclusiva un test para detectarlos. La licencia impedía a otros laboratorios investigar otros test y obligaba a pagar también a otros centros de detección de cáncer. ¿Quieres saber si tendrás cáncer de ovarios? Pasa por caja.
En su auto, el juez señala que no se pueden considerar patentables elementos de la naturaleza; sólo sería posible si se han creado de forma artificial y totalmente aislada del cuerpo y si cubren una nueva utilidad. Esta sentencia, cuando sea firme e irrevocable (Myriad Genetics la ha recurrido), creará jurisprudencia y servirá para tumbar muchas patentes de este tipo; además, la condena recaída sobre la oficina de patentes de EEUU hará que a partir de ahora se lo piensen dos veces antes de conceder una licencia así.
¿Se patentará la primera celula artificial?
Y llegamos así al descubrimiento de Craig Venter, que creó por primera vez una célula viva con un genoma artificial. La Universidad de Manchester presentó en la Royal Society de Londres el estudio sobre el tema de las patentes “¿Quién es el dueño de la ciencia?”; en su presentación, John Sulston, premio Nobel de Medicina 2002 y profesor de la U. de Manchester, declaró a la BBC que “la tendencia [ en el tema de las patentes ] se ha acelerado desde que alerté sobre el problema por primera vez hace 10 años”. Sostuvo con total firmeza que el abuso de las patentes está impidiendo el avance de la ciencia y reclamó que las nuevas herramientas pasen a ser de dominio público para asegurar el mayor beneficio para la sociedad. El Instituto J. Craig Venter (IJCV) seguramente esté ya realizando movimientos para patentar su descubrimiento, con las consecuencias negativas que esto tendría. Hay que tener en cuenta que hace 10 años Venter ya se enfrentó a Sulston para obtener el control de la secuencia del genoma humano: mientras Sulston, que formaba parte del proyecto público competidor, reclamaba que fuera de dominio público, Venter pretendía patentarlo y obtener el monopolio sobre su uso e investigación. Afortunadamente no lo consiguió.
Las patentes que el IJCV ha solicitado incluyen el organismo compuesto, los genes, la versión digital y cualquier otra versión de este organismo capaz de fabricar etanol o hidrógeno. Un portavoz del Instituto declaró a la BBC: «varias empresas y laboratorios universitarios trabajan en el espacio de la biología artificial. La mayoría, si no todos, han solicitado cierto tipo de protección por medio de patentes para sus trabajos, así que es improbable que ningún equipo de investigadores obtenga un monopolio sobre este campo». Sulston afirmó que las reclamaciones presentadas a la oficina de patentes de EEUU para conseguir la licencia son vagas y demasiado amplias, y declaró tener la esperanza “de que estas solicitudes de patente sean rechazadas”. Por el bien de la ciencia y de la humanidad, ojalá sea así.










